martes, 24 de mayo de 2011

LO NUESTRO ES DIGNO DE SER LEIDO!!!!!!

ESTUDIO DEL VAMPIRO DE FROYLAN TURCIOS




INTRODUCCION


El siguiente trabajo es un modelo de los grandes patriotas e intelectuales que tenemos en nuestro país Honduras como lo es “Froylan Turcios” con su famosísima obra El Vampiro. He aquí la gran novela modernista, con un toque de misterio. La obra tiene como escenario la ciudad de la Antigua, en la república de Guatemala, donde el autor pasó algunos años intensos. Fue escrita y publicada por primera vez durante el año de 1910.Su tema principal es la descripción del intenso amor surgido entre dos jóvenes de quince años, Rogerio y Luz , cuya final es una tragedia en la que intervienen, mas que la maldad de los hombres, los hados misteriosos.
Sin embargo, el relato de este romance juvenil es aprovechado por el autor para expresar opiniones profundas sobre la poesía, el amor, la muerte, la vida y muchos problemas más de lo que siempre inquietan al hombre.








I.MARCO HISTORICO SOCIAL Y POLITICO

En la última década del siglo XIX y la primera del siglo XX comienza a sentirse un espíritu de renovación industrial. La ciencia y la economía se retroalimentarían, la terminología científica, sería parte fundamental del lenguaje de la época; El expansionismo norteamericano dejaría fuera de las latitudes americanas a fuerzas europeas. Mientras tanto se producen de igual manera, dos tendencias que modificarían la conducta de las personas: El Positivismo y el Materialismo histórico. Ambas entienden que el comportamiento de la historia se encuentra sometido a leyes. La primera concibe el desarrollo de la historia como procesos ordenados, la segunda lo concibe como resultado de los conflictos entre los estratos sociales.
Modernismo es un Movimiento capital de las letras latinoamericanas que se manifiesta hacia 1880. Pretendía una explicación a fenómenos diversos: política, filosofía, religión, literatura, ciencia. El modernismo es algo que no sólo está restringido a las bellas letras; alude, en cambio, a un estado de ánimo general que es, tal vez, el sentimiento ya descripto de asfixia cultural y de necesidad de cambio social. Esta versión es la que prevalece y la que define el destino posterior de la tendencia: esta rebelión encuentra su salida en el lenguaje y se queda allí. Por lo cual nace con la intención de renovar la expresión artística tanto en prosa como en verso, alzándose contra la exuberancia del Romanticismo y contra la carencia imaginativa del Realismo.
Características
• Se opone al Realismo
• Se expresan sentimientos íntimos.
• Sus temas se centran en países exóticos y lugares idealizados e inexistentes.
• Se huye de la realidad, de lo cotidiano, de lo común, considerándolo vulgar.
• Su lema es el arte por el arte, es decir, crear belleza sin otra intención.
• El lenguaje es culto y refinado.
• Predomina la forma sobre el fondo. Dan más importancia al lenguaje que al significado.
• Tienen gran riqueza de vocabulario.
• Búsqueda de lo antiguo, extraño, desusado y misterioso.
• Contraste entre lo sagrado y lo profano.
• Conjunción de lo antiguo con lo moderno.
• Manejo virtuoso de figuras literarias; metáforas, sinestesias, etc.
• Hace acopio de la fantasía y del erotismo.
• Representación de valores a través de símbolos, que pueden ser flores, colores, animales o piedras preciosas.
• Contraposición entre lo pasional y lo espiritual.
• Renovación de la expresión por medio de palabras raras y términos nuevos.
• Musicalidad conseguida gracias a rimas, acentuaciones y ritmos extraños.
• Rebeldía contra lo establecido por la sociedad que se manifiesta a través del distanciamiento de la realidad.
Político
La derrota de España en la guerra contra Estados Unidos (1898) trajo consigo la pérdida de las últimas colonias en Latinoamérica de su pasado imperialista (Cuba, Puerto Rico y Filipinas). Esto provocó la decadencia del país que hundió a éste en un profundo pesimismo.
Algunos escritores comenzaron a reflexionar sobre la situación política del país y denunciaron los errores cometidos, a la vez que pedían un rearme moral de sociedad del siglo XIX que sacase de la decadencia al país. Los escritores pedían que se corrigieran los errores de la Restauración que, aparentemente había dado muchas mejoras al país, como la implantación de dos partidos políticos que gobernaran la política del país alternándose en el poder: el partido liberal y el conservador. Además se implantó el sufragio universal, aunque no podía llevarse a cabo debido al caciquismo.

REINADO DE ALFONSO XIII (1902-1931): la sociedad se queda estancada al igual que la política en aquel sistema bipartidista, en el que se alternan el poder el partido conservador y el liberal.
LA DICTADURA DEL GENERAL PRIMO DE RIVERA (1923-1930): no se consiguieron solventar los problemas políticos y sociales de fondo. Vuelve al reinado Alfonso XIII, hasta el momento en que se implanta la República.
LA SEGUNDA REPÚBLICA (1931-1939): intentará cambiar el país y la dinámica en la que estaba inmerso, pero hallará toda clase de dificultades y problemas: las clases más altas no quieren una reforma que les arrebate su poder y prefieren seguir con el sistema tradicionalista, se da un desbordamiento popular... que desembocó en la Guerra Civil (1936-1939) que fue la peor solución ya que enfrentó a españoles entre sí y provocó el atraso de España que duró hasta el final de la Dictadura de Franco.
Se produce el auge de la burguesía, mientras que el proletariado sigue viviendo en una situación pésima acrecentada por la progresiva industrialización.

Nacen los movimientos sociales: movimientos intelectuales regeneracionistas que, conscientes del retraso de España, propugnan una serie de cambios culturales y materiales para que España renazca y salga de la crisis en la que estaba sumergida y movimientos proletarios de ideología anarquista o socialista.

EN LA CIENCIA Y LA FILOSOFÍA DEL SIGLO XIX: en este siglo abundan los descubrimientos científicos y en al aplicación de éstos. Todos estos hechos son producto de formulaciones positivistas expuestas en el curso de la filosofía positiva de Comte. o en las ideas de Stuart Mil y Spencer.
EL PENSAMIENTO FILOSÓFICO EN LOS INICIOS DEL SIGLO XX:
PSICOANÁLISIS FREUDIANO: frente a la crisis del racionalismo y del positivismo, afirma que la razón y la ciencia no bastan para comprender la existencia humana y que se puede resolver mediante el subconsciente.


VOLUNTARISMO CREADOR: Para Nietzsche la preeminencia de la vida sobre la ciencia está clara, así como la necesidad de crear nuevos valores basados en una nueva moral y en un nuevo tipo superior de hombre, frente a los valores moribundos del cristianismo. Estos valores se basarán en la fuerza del instinto vital y la voluntad del dominio y no en el bien y el mal.


VITALISMO: según Bergson, creador de la corriente, es fundamental la consideración en el tiempo como duración, interesa ver que la vida es un continuo fluir en el que nada se pierde, sino que todo se acrece con nuevas adquisiciones; lo por venir está impregnado de lo que ya ha sido.
Schopenhauer piensa que el hombre está regido por una voluntad ciega e irracional. De ahí el absoluto pesimismo, la insatisfacción y el dolor. Kierkegaard expone sus ideas en torno a la angustia vital; dicho pensamiento llevaría al existencialismo: el hombre es finito lo que lleva a la angustia existencial.
Las nuevas ideas basadas en métodos científicos chocan contra las antiguas ideas tradicionalistas dadas por la religión. Este fue el único siglo en la Historia considerado ateo totalmente, tal y como decía Nietzsche “la muerte de Dios”.

ORÍGENES DEL MODERNISMO:

Fue iniciado en el año 1888 con la publicación de Azul; del poeta nicaragüense Rubén Darío. Este hecho supone una integración de diversas tendencias que se habían desarrollado a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX, en especial:
El movimiento del Modernismo se desarrolla entre 1880-1914.
Además del simbolismo y el parnasianismo, el modernismo fue influenciado por otras muchas y diversas corrientes literarias modernas. Sus principales representantes en América fueron: Casal, Gutiérrez Nájera, Silva, Darío, Jaime Freire y Lugones; y en España fueron: R. M del Valle-Inclán, Juan Ramón Jiménez, Manuel Machado y Antonio Machado en su primera época como escritor, más tarde entró a formar parte de la Generación del 98



El Modernismo fue, ante todo una resurrección de la angustia que caracterizó a la literatura romántica, que desapareció posteriormente con el realismo del siglo XIX basado en el racionalismo. Una vez demostrada la inoperancia de la razón se recupera esa disconformidad con la sociedad, ese malestar... que desemboca en el deseo de vida en lugares lejanos como medio de escapar de la realidad circundante.
El Modernismo busca separarse de la burguesía y de su materialismo, por medio de un arte refinado y estetizante. Y dicho movimiento, se centra es un centro geográfico europio; Francia. Arita (1983:37)








II. MARCO HISTORICO LITERARIO


El escritor modernista hondureño Froilán Turcios (Juticalpa, Honduras, 1874- San José de Costa Rica, 1943) escribió más de diez libros, entre prosa, poesía, cuento y novela, de los cuales sobresalen Mariposas (1896), Hojas de otoño (1904), Prosas nuevas, 1914, El vampiro (1910) y Cuento de amor y de la muerte (1929). Pero Turcios no sólo sobresalió como el modernista más importante de Honduras, al ser considerado el iniciador del cuento moderno y el primero en desarrollar el cuento fantástico, sino que también se distinguió como intelectual comprometido con las luchas autonomistas y antiimperialistas, al grado de haber servido como representante internacional de Augusto C. Sandino entre 1927 y 1929. Se abordan tres de las facetas más importantes del autor hondureño: 1,- Como hombre de acción en las luchas nacionalistas y contra la intervención norteamericana en Centroamérica. 2,- Como periodista y animador cultural, director de importantes revistas literarias tales como Esfinge y Ariel. 3,- Como narrador modernista, identificado con la estética decadentista de finales del siglo XIX.

En el plano literario cultivó la amistad de numerosas figuras del pensamiento universal entre ellas: José Enrique Rodó, Leopoldo Díaz, Amado Nervo, Rubén Darío; pero, consideraba a Juan Ramón Molina como el mejor de sus amigos. En el plano político se declaraba “Liberal, en el perfecto sentido del vocablo: sin restricciones, sin falsos apostolados. Y, en cuanto se refiere a Centro América desde mi impetuosa adolescencia fui un radical y sincero partidario de la Unión...”. Fue secretario privado de Augusto César Sandino en Nicaragua y, un férreo defensor de la soberanía nacional denunciando la política del Gran Garrote implementada por Estados Unidos en la región centroamericana y caribeña.

Turcios es un hombre que además de cultivar la poesía preciosista, trabajó con disciplina de joyero el cuento y el relato provincial y al mismo tiempo cosmopolita. Sus textos exhiben (bajo el influjo del italiano Gabriel D'Annunzio) maestría en la trama, perfecto dominio del lenguaje, y aquellos finales inesperados que tanto gustarían posteriormente a escritores como Jorge Luis Borges.
Su obra más importante se recoge en los "Cuentos del amor y de la muerte" (París, 1929), y en sus extraordinarias "Memorias" publicadas originalmente por entregas en San José de Costa Rica, reeditadas en forma de libro por la Universidad Autónoma de Honduras.
Turcios es los más importantes promotores de la juventud intelectual de nuestro país. Actualmente el joven poeta hondureño, José Antonio Funes, prepara en la Universidad de Salamanca su tesis de doctorado sobre toda la obra literaria del cuentista Turcios.


Los primeros trabajos narrativos de Froylán Turcios (1874-1943) que hasta hoy se conocen, aparecieron en la revista semanal El Pensamiento, que dirigió él mismo entre 1894 y 1896, y que logró alcanzar ochenta números, ente el 26 de junio de 1894 y el 9 de junio de 1896. A casi una década de que Rubén Darío publicara Azul (1888), un libro emblemático del modernismo, en el contexto literario hondureño todavía seguía gravitando el romanticismo, y esto resulta notable en los primeros escritos del hondureño. Sin embargo, vale señalar que el poeta, con sólo 20 años de edad, fue capaz de sostener una publicación cultural que salía puntualmente cada semana, y durante tres años, en un país diezmado por las guerras civiles y donde la mayoría de la población apenas sabía leer y escribir. Este ejercicio de animador cultural y de escritor le permitió hacerse un espacio propio en Honduras, pero también conquistar un espacio internacional a través de la relación con otros escritores célebres del momento, como Rubén Darío, Enrique Gómez Carrillo, José María Vargas Vila y tantos otros de América del Sur con los que mantenía correspondencia.



En el Turcios romántico de El Pensamiento, poco a poco comenzó a operarse la evolución hacia la estética modernista. Esto resulta perceptible en algunas narraciones que luego aparecerán en su primer libro Mariposas (1896), como “En el baño”, donde sobresalen varios elementos modernistas: el jardín con sus “rosales y madreselvas”, el “espejo veneciano” y el “mármol” que le sirven a la niña para contemplar su cuerpo. Sin embargo, no cabe duda de que detrás de todo este ordenamiento está presente una clara intención erótica de la que participan la niña, el narrador testigo y Edgardo, que en una lectura paradigmática estos dos últimos pueden responder a un mismo personaje masculino. A la niña, la forma provocativa con que se admira en el espejo, le sustrae todo velo de inocencia; además, la risa a carcajadas que suelta después de contemplarse desnuda, le confiere un carácter perverso, casi diabólico. En cuanto al narrador y Edgardo, ambos asumen una actitud voyerista; el narrador se demora en los encantos físicos de la niña con una mirada de deseo, próxima a la pedofilia, mientras se sugiere en Edgardo un acto de masturbación. El tratamiento de lo erótico será una de las constantes en los cuentos de Turcios, y lo erótico, precisamente, significó un paso trascendental entre el romanticismo y el modernismo.



Cuando en 1904 aparece Hojas de otoño, publicado por la Tipografía Nacional de Honduras, el nombre de Turcios no sólo era conocido en Centroamérica, sino también en Hispanoamérica y en España. Desde la dirección de la Revista Nueva (1900-1903) el poeta había establecido contacto con los grandes escritores modernistas y había publicado trabajos de ellos y de la moderna literatura francesa que tanto inquietaba a “los nuevos de América” liderados por Rubén Darío. Es más, es en la Revista Nueva donde Turcios da a conocer gran parte de los cuentos de Hojas de otoño, que aparecen bajo el sugerente título de “Cuentos crueles”, el mismo nombre con el que el francés Villeros de l’Isle Adam había bautizado un conjuntoderelatosen1883.

Pero, ¿qué tienen de “crueles” estos quince cuentos que Turcios publica en Hojas de otoño? Es importante establecer que desde finales del siglo XIX el poeta se siente atraído por una de las expresiones de la literatura modernista que Rubén Darío elogió en su libro Los Raros (1893): el decadentismo. Precisamente Villeros de l’Isle Adam es uno de los escritores homenajeados por Darío en esa galería de “raros”, aunque Turcios, en un artículo del libro Renglones (1899) reclama al nicaragüense el no haber incluido dentro de la lista al gran decadente de la literatura italiana: Gabriele D’Annunzio, “Magnífico”, que para el hondureño siempre fue el más grande escritor de todos los tiempos.



Para entender el decadentismo literario es necesario ubicar esta corriente dentro de las manifestaciones estéticas de finales del siglo XIX. El crítico Aníbal González señala que uno de los rasgos de la escritura modernista fue el haber incorporado algunos tópicos de la literatura europea finisecular, particularmente tópicos del decadentismo, entre los cuales pueden señalarse: la mujer fatal, la necrofilia, el incesto, el dandi, el fetichismo y otros. En cuanto a la mujer fatal fueron los modernistas quienes descubrieron ese arquetipo, ligado principalmente a la temática de la decadencia. Como sostiene Lily Litvak: «El fin de siglo se sometió a la fascinación de las crueles reinas, de las mujeres despiadadamente perversas como representaciones de la esencia primigenia de lo femenino». Aunque no cabe duda de que siempre han existido las mujeres fatales, el fin de siglo se caracterizó por dirigir especialmente su atención estética a una sola imagen femenina: la Salomé bíblica, el mito que reúne en sí toda una serie de perversiones donde se mezcla la lascivia y el incesto con el crimen. La figura de Salomé inspiró textos literarios a Oscar Wilde, Eugenio de Castro, Stephan Mallarme, Julián del Casal, Rubén Darío, Enrique Gómez Carrillo y, por supuesto a Froylán Turcios con su cuento Salomé”.

Otros de los tópicos del decadentismo que se pueden advertir en Hojas de otoño son el incesto, en “El tío Roberto” y el tema del fetichismo en “La musa Melancolía” y “Día de invierno”. Sin embargo, vale destacar que el decadentismo se caracterizó también por una literatura en la que abundaban los colores oscuros, los paisajes invernales y melancólicos, relatos en donde suelen aparecer como únicos personajes un hombre y una mujer, pero en donde los principales contendientes son el amor y la muerte, en los que siempre el amor sale derrotado.





























III.AUTORES SOBRESALIENTES QUE PUEDEN CAUSAR INFLUENCIA SOBRE EL ESCRITOR “Froilán Turcios.”



Inscrito en la huella del modernismo, publicó libros donde entremezclaba verso y prosa, conforme el modelo de Rubén Darío, entre los cuales figuran Mariposas (1894), Renglones (1899) y Tierra materna (1911). Se le deben asimismo las novelas Anabel Lee (1906), El vampiro (1910) y El fantasma blanco (1911), los volúmenes de narraciones Hojas de otoño (1905) y Cuentos del amor y de la muerte (1930), y las misceláneas Prosas nuevas (1914)

Froilán Turcios (1878-1943), colector de los poemas de Molina, y hombre como él de existencia muy movida, fue un ingenio precoz a quien todo sonrió desde la cuna. Empezó a escribir a los 12 años. Fundó y dirigió periódicos políticos y revistas literarias (v. VII). Tomó parte activa en dos revoluciones. De él dijo Rubén Darío: «Es un caso típico de nuestra zona. Produce libros, escribe periódicos y hace revoluciones». Su primer libro en prosa y verso, Mariposas, fue el fruto de sus 18 años. También en prosa y en verso escribió: Prosas nuevas, Renglones, Hojas de otoño, Tierra maternal. Todos estos libros combinan poemas con cuentos. Floresta sonora sólo contiene versos. Sus Cuentos crueles insertos en Hojas de otoño recuerdan, al menos por su título, a Villiers de FIsle Adam, y le dieron renombre. Al final de su vida publicó sus Cuentos de amor y de la muerte. Es autor de dos novelas que no igualan en mérito a sus cuentos: Anabel Lee y El vampiro.
Por otra parte, existen dos motivos modernistas en los relatos de Turcios que deben destacarse. El primero se trata de la existencia de un mundo posible más allá de la muerte, idea que llegó a fascinar a muchos modernistas, entre ellos a Rubén Darío, Amado Nervo, Leopoldo Lugones, Antonio Machado (1875-1939), Valle-Inclán y Julio Herrera y Reissig (1875-1910), y que los llevó a acercarse al ocultismo o a la masonería. Arita (1983:40)
Sobre el escritor Turcios, diría Rubén Darío: «Es un caso típico de nuestra zona: produce libros, escribe periódicos y hace revoluciones». Fundó y dirigió esos periódicos que el poeta comenta (El Tiempo, 1904; El Heraldo, 1908; Revista Nueva, 1902), también se enternecería por la novela de folletín redactando Almas trágicas (en 1900, para Diario de Honduras), y Anabel Lee (para El Tiempo, entre 1905 y 1906, e ilocalizable, acaso porque narra asuntos privados y menciona fechas, y nombres con apellido, de ahí que el ensayista Julio Escoto haya publicado su En la búsqueda de Anabel Lee), dirigirá la revista Ateneo de Honduras, El pensamiento, Esfinge y Ariel.

En su correspondencia, Amado Nervo le diría: «Estimado compañero: lo felicito por su hermosa revista Esfinge, cuya cuidadosa selección es una verdadera golosina mental». Pedro-Emilio Collí diría que en esa misma revista lo esencial del alma allí encontraba eco, y Ricardo Jiménez: «Pasa con los poetas, por lo común, que es mejor leerlos que tratarlos. No así con usted...». El propio Rubén Darío le editó la novela corta El fantasma blanco (1911) en París, en la revista Mundial Magazine, y de igual manera se publicarían en Francia Cuentos del amor y de la muerte (en 1929 por Le Libré Libre, y re titulados, después, Cuentos crueles), en su época como cónsul general y parisino
En sus escritos indagará en los sueños, «Ernesto despertó de su sueño... Las ideas y los recuerdos llegaban a su cerebro lentamente, como pájaros extraviados vuelven al nido...»; o en el rememorar los días invernales, y las características de los fríos y de las anatomías, «... Pero su obsesión (la de Clara Duce) eran las manos... Soñaba con unas manos ideales... Manos silenciosas». O es que Froylan Turcios consideraba que las manos expresaban los sueños —eso que parece caminar a la deriva—, y a la misma época corresponden El vampiro (1910), Tierra maternal (1911), Prosas nuevas (1914), Floresta sonora (1915), donde puede observarse que «El viento nocturno ha venido a decirme cosas muy tristes anoche, mientras soñaba... Me despertó el viento helado con un rumor de seda que cruje».
Y una gran dimensión que manejará el autor fuera de la realidad, seres inmóviles en las cubiertas de los transatlánticos, gaviotas errantes sobre un paquebote, y flores de jaramago, noches de cinematógrafo, y es la razón de que la obra de Turcios sea similar a un pasajero, «fantasmas de pensamientos, sombras de la palabra, dramas campestres»; y sería ministro y, también, miembro de la sociedad de Geografía de Lisboa; un ser nacido del lugar de los alisios, donde las lluvias son veranillos en esa Honduras de la Standard Fruit, United Fruit y Cuyamel, y así, y en medio, es como Froylan Turcios se embarcó en la aventura de narrar, sin amarres ni anclajes.
En el poema “Lo fatal”, Darío eleva su pregunta sobre “el espanto seguro de estar mañana muerto”, como sucede con los personajes de “El viento nocturno” y en “Bajo el cielo inmutable” de Turcios. En “Romanza de ultratumba”, sin embargo, la preocupación de los personajes se centra, en una existencia más allá de la muerte y, principalmente, en la trascendencia del amor.


Por último, resulta imprescindible destacar en Hojas de otoño, uno de los cuentos mejor concebidos de Turcios: “Amor sacrílego”. Lily Litvak en su libro Erotismo fin de siglo llama la atención sobre un motivo finisecular que liga lo espiritual con el “placer del sacrílego”, de lo cual resulta una estética donde “se mezcla lo religioso y lo satánico en una sensualidad seudoreligiosa [...]. La estética termina basándose en la oscilación entre dos elementos irreconciliables, el renunciamiento y la exaltación de la carne. En “Amor sacrílego”, un joven sacerdote sufre los tormentos más atroces para aplacar sus tentaciones carnales. La soledad, el enclaustramiento sombrío, la autoflagelación, sus desesperados ruegos a un Cristo de bronce, de nada le sirven; su “ansia de amores y placeres” no le da tregua. El final resulta truculento, en suma efectista, y se encuentra directamente conectado con el ritmo que adquiere el relato desde el comienzo.

En Mariposas

Predomina la nota sentimental. Quizá, por ello, Turcios, varias veces, alude a un público femenino. Al finalizar, indica que su próximo trabajo literario tendrá un temple viril. De ahí que, en Renglones, varios textos entrañen una alabanza o un reconocimiento a personalidades o profesiones que han hecho de la lucha, el aspecto central de su existencia. Esta idea se encarna, con nitidez, en los poemas "El último redoble" (el tamborilero, aunque le cortan una mano, con la otra, continúa exhortando al combate) y "Estrofas":
El combate es un sol: todo lo alumbra
y de fulgores los espacios puebla:
no te quedes jamás en la penumbra
como el ave aterida entre la niebla.
Antes alza la frente ennoblecida
donde brotó la luz del pensamiento
y reta las miserias de la vida
con el empuje de huracán violento. (Turcios, 1899: 84)
Responden a ese espíritu confortativo: "Periodismo" (cátedra sagrada de las inteligencias superiores; los periodistas son sacerdotes de la palabra (...) caballeros armados de nobles armas, en sus briosos corceles de guerra, BID: 5-6); "Página patriótica contra los déspotas"; "Los espectros" (visión grandiosa de Napoleón y sus generales y de Bolívar y los patriotas americanos, con el señalamiento de mayor grandeza moral en estos últimos); "Los sepulcros" (exaltación de las tumbas del héroe, el poeta y la virgen); "Mis odios" (execración a los tiranos, los hipócritas, los envidiosos...); "La aristocracia del porvenir" (frente a la del dinero, que priva en la época, la del futuro: la aristocracia del talento)... Con respecto a las prosas poéticas de signo más definido, Turcios conjuga toda la pedrería lingüística del idioma. Imágenes, adjetivaciones, contrastes, anáforas, paralelismos... El sabio empleo de los recursos expresivos en donde el referente es, apenas, el pretexto que permite el despliegue del poder efectista de la palabra. Como muestra, dos textos completos:
Viene la noche negra, la hora suprema de los desesperados. El fósforo cerebral se incendia y arroja sobre las ideas de luto, sobre los pensamientos de duelo, fugaces llamas rojizas, chispas de sangre; mientras en el corazón cae sobre todas las alegres ilusiones, sobre todas las risueñas esperanzas, el sudario mortuorio del suicida. Se oye un tiro de revólver, se ve el reflejo de un puñal...... y todo queda en silencio. Después, á la luz del día, pregunta la multitud con voz inconsciente: ¿Por qué?... Y en tanto que á su alrededor se agitan los estúpidos, el muerto yace inmóvil sobre el ataúd, con el semblante iluminado por una sonrisa de profundo desprecio.

Amo la soledad: porque ella me hace pensar en lo infinito y me trae las brisas de un lejano país de ensueños y quimeras; porque me hace sentir hondamente la atracción de la nada y sumerge mi espíritu en una somnolencia indecisa en que cruzan por mi memoria los recuerdos de mi pasado y las visiones de mi porvenir. Amo la soledad del campo, porque en el sagrado templo de la naturaleza siento en mi alma un florecimiento de ilusiones y que huyen de mi cerebro las desesperantes teorías de este siglo pesimista; pero sobre todo eso, amo el silencio del bosque ó la soledad de mi cuarto, porque hasta ahí no llega el rumor de la ola humana, el ruido del mundo, el sordo murmullo de miserias y pasiones agitadas con que se representa á diario el sainete de la vida. .
De nuevo, la visión sombría de raigambre romántica. Otros trabajos de similar espíritu son: "Mientras llueve" (contempla el retrato de una mujer); "La canción de las rosas" (divagaciones en torno a las rosas blancas, amarillas y rojas); "Antítesis" (contraste entre la edad cronológica y la juventud y ancianidad espiritual); "Crepúsculo marino" (analogía entre el mar y él); "Plenilunio" (evocación del puerto de Amapala); "Acuarela de otoño"; "Ojos tristes" (amor y sugerencias de muerte); "Lágrimas" (las del mar del dolor, las de felicidad, las de guerreros como Bonaparte...). En "Fantasías marinas": viendo el mar, evoca, como si fuese una procesión de espectros, entidades abstractas:
Ahí van las visiones más etéreas y vagas, la Aspiración consolando al Desaliento, la Desventura enjuganda (sic) las lágrimas de duelo de la Esperanza. (...) La materia lanza al espíritu su burla acerada, y éste llora sus difuntos anhelos de gloria, mientras el Escepticismo le sonríe con tristeza. Después aparece el fantasma del Amor, cubierto por una blanca túnica de ilusiones enfermas; le siguen la Traición, la Volubilidad y la Indiferencia; la Felicidad se quedó rendida de cansancio en el camino. Las descripciones de sabor modernista -imágenes que convocan el poder sugestivo de los sentidos- muestran su esplendor en el tratamiento del paisaje:
Ya la verde campiña se tiñó de amarillo color: un musgo de oro ha cubierto la tierra blanquecina de la llanura. Mudos están los pájaros, sin flores los grandes árboles salvajes, las hojas van cayendo á impulsos del huracán. Donde antes había riqueza de vida y de perfumes, reina hoy la soledad y la aridez. Allá á lo lejos se ven como fantasmas del crepúsculo las altas montañas, indecisas en la tiniebla.

El rumor del río llega á mi oído como una voz lejana; como un dulce canto el murmullo de las selvas y un cálido soplo de marzo me acaricia cual un aroma de mujer. ("Acuarela de otoño", pág. 102)
Menores logros observamos en los escritos versificados. La idea de la muerte la encontramos en "Remembre" (que ella lo recuerde cuando yazga en la tumba); "El nimbo" (retrato de la amada muerta); "Eternas" (al propio sepulcro bajarán sus novias) y "Ligeia" (evocación del emblemático personaje de Edgar Allan Poe). El tema amoroso está presente en "En el tren" (con la lluvia evoca lágrimas femeninas); "Niña querida" (la mujer visualizada como protectora) y "Versos ingenuos" (alabanza de una dama).

Sus textos en prosa, influidos por el italiano G. D´Annunzio, se caracterizan por la pericia en la trama, el valor exacto y a la vez ornamental de las palabras y los finales inesperados o impactantes que marcaron luego buena parte del género en América Latina

Cosas viejas
Froylan Turcios.

"Llenan mi ser de nostalgia las cosas viejas, la cosas que tienen un alma remota. Porque cada objeto antiguo es un antiguo espíritu que nos habla del tiempo lejano.... Las horas y los días mueren lentamente para jamás volver.

¡Ah de las cosas tristes, de las cosas viejas, de los objetos que tienen olores extraños e imprecisos....! Frascos vacíos de sutiles perfumes, rosas secas de matices de oro, cabellos muertos atados con un listón de seda, cartas, cartas en que lloran dolorosas añoranzas, cartas cálidas o melancólicas, cartas de amor o de amistad, sepultadas como cadáveres en el fondo de las antiguas cómodas!


Retratos de personas que nos fueron queridas, yacentes en el sepulcro o en el recuerdo.... ¡Cuán tristes, cuán amargas, cuán misteriosas sois para el alma que sufre, cosas viejas, cosas desteñidas, cosas evocadoras del pasado!

Y no estáis difuntas. En vosotros vive un alma de melancolía que esparce a su alrededor un encanto secreto y un doliente aroma. Vivís la vida del silencio, impregnada de tristeza, de dolor y de sueño....


Estamos, sin embargo, ante una de las mejores piezas de la narrativa modernista hispanoamericana, un cuento que evidencia la gran capacidad de Froylán Turcios como esteta consumado del modernismo.
Arita (1983:45)


IV. BIOGRAFIA DEL AUTOR
FROYLAN TURCIOS
Nació en Juticalpa- Olancho el 7 de julio de 1875, falleció en San José de Costa Rica en 1943. Poeta, narrador, editor, antólogo en resumen un gran intelectual que incursionó en todos los géneros literarios, con su obra conquistó para Honduras un lugar privilegiado tanto en Europa como en América. Fue un gran promotor de las letras hondureñas y uno de los intelectuales más respetados y reconocidos de su tiempo. Junto a Juan Ramón Molina fue el intelectual de Honduras más importante de principios del siglo XX.


Sus obras (Libros):

Mariposas, Renglones, Hojas de Otoño, El Vampiro, Tierra maternal, El fantasma blanco, Floresta sonora, Prosas nuevas, Memorias, Cuentos del amor y de la muerte, Flores de almendro, Páginas del ayer, Almas trágicas y Anabel Lee, la cual sigue sin aparecer pero se publicaron dos capítulos en El Tiempo .
González (1987:103).







V. ARGUMENTO DE LA OBRA

El Vampiro
Tiene como tema central el amor de dos primos Rogerio de Mendoza quien tenía 14 años y Luz de Mendoza con 15 años. Ambos residen con la madre de
Rogerio y tía de Luz doña Francisca Marroquín quien era viuda y además de varios criados como Genaro.
Los jóvenes Vivian en una mansión, estudiaban música y literatura con una maestra Alemana.
El jardín era el lugar donde Rogerio y Luz juraban amor eterno. Los jóvenes nunca se besan como dos enamorados. Solo al final de la novela hay un episodio en el que si ocurre ese hecho de modo ardiente, símbolo de que ese era su ultimo encuentro en la vida.
La existencia de los dos jóvenes es, pues, tranquila y pudo transcurrir sin problemas hasta alcanzar la mayoría de edad que, en un determinado momento, ambos fijaron para contraer matrimonio. Sin embargo, en la novela interviene un factor trágico que acaba con aquella dicha. Resulta que la familia Mendoza la persiguen hados maléficos, herencia del abuelo paterno, Humberto de Mendoza, un trotamundos, calavera y homicida. Este, al enviudar muy joven, vino a enamorarse perdidamente de Leonor Moreira, una quinceañera residente en Antigua: pero la damita, pero la damita, por uno de esos imprevistos del amor, contrajo matrimonio con el abogado Santiesteban.Sin embargo, Humberto, el abuelo de Rogerio, no era para quedarse con los brazos cruzados: el mismo día de la boda, con un grupo de amigos bien armados ,secuestro a Leonor y se la llevo para Asia, hasta donde los administradores de sus haciendas le enviaban las ganancias para que las disfrutara.
Dos años después llego clandestinamente a la casona de Antigua y, por razones desconocidas, tuvo un altercado con Leonor. El jardinero, Genaro, quien era el custodio permanente de la mansión, escucho aquella disputa desde el pasillo y, para sorpresa de el, hubo de reconocer la voz de su patrón, así como el de una dama que que sollozaba y que, en un determinado momento, dio un grito desgarrador, como si hubiese sido apuñalada. Al amanecer, Genaro encontró la habitación como siempre: la puerta sin abrir y ni señales de su amo. Un año mas tarde de este hecho, el mismo sirviente, quien cierta noche de luna se quedo dormido sobre una de las banquetas del jardín, vio llegar a su patrón y a Santisteban con dos padrinos cada uno para batirse en duelo por el secuestro de Leonor. Los hombres lucharon fieramente hasta matarse con las espadas. Comprobado esto, los padrinos de ambas hicieron dos sepulturas en el jardín y los enterraron. Genaro contemplo, lleno de miedo, este nuevo episodio detrás de unos arbustos y guardo el secreto de ambas acciones durante toda la vida, pero, al cumplir Rogerio los quince años, decidió hacerle saber uno y otro acontecimiento.
Por su parte el hijo del don Humberto, Luis de Mendoza, padre de Rogerio, hizo circular la noticia de que su primogenitor lo había devorado un león en Asia. Para ello envió una carta desde España, donde estudiaba.
Como la alcoba del abuelo Humberto fue escenario también de otros sucesos violatorios de los mandamientos cristianos, en dicho cuarto se asentaron algunos espíritus demoniacos, por lo que nadie podía entrar allí sin que la familia le ocurriera alguna desgracia. Esto lo supo Humberto y, a causa de ello, al hacer su testamento con sobrada anticipación, dejo establecido que aquel cuarto permaneciera siempre con llave y que la casona de la Antigua no se vendiera jamás. Cierta vez que su hijo. Luis de Mendoza, padre de Rogerio, desoyendo los ruegos de doña Francisca, su consorte, entro en la recamara perdió el juicio y murió días despues.Algunos de aquellos espíritus infernales asentados en la alcoba de Humberto encarnaban en personas conocidas, como, como el padre Félix Aguilar, quien ,haciendo un mal uso de la región, tenia dominada a doña Francisca. Sin embargo, Rogerio descubrió el origen satánico de este hombre por su figura asquerosa y por intentar poseer a Luz durante una confesión. A causa de esto, después de propinarle una buena azotaina, muchacho lo corrió de la casa.
A Rogerio, que había crecido viendo crecido viendo el cuarto del abuelo siempre serrado, le vino un día la ardiente curiosidad de entrar en el mismo, para lo que le solicita la llave a su madre. Esta le hace saber el peligro de tal atrevimiento y, con el fin de disuadirlo, le informa lo ocurrido a su progenitor. Sin embargo, Rogerio mantiene la demanda, aunque, por consideración a su madre, hubo de aplazar el proyecto para más adelante. Una noche, cerca ya de las doce, pues doña Francisca le había dicho que a esa hora las consecuencias serian menos graves, entro en la habitación alumbrándose con una linterna .A l principio solo vio objetos personales de su abuelo, llenos de telaraña y cubierto de polvo además de sentir una fuerte pestilencia cadavérica.

Decepcionado por no descubrir algo mas asombroso, comienza a retirarse, pero en ese momento su perro, Bravonel, entra vertiginosamente en la recamara y, atraído por la pestilencia, se pone a rascar sobre un cortinón de damasco que colgaba de una de las paredes.
Rogerio hace a un lado dicha tela y halla una puerta que conduce a otra recamara. Lleno de curiosidad pero también de temor, entra en ese otro cuarto. Frente a el aparece un lecho matrimonial antiguo, de color negro, sobre el que había unas sabanas amarillentas manchadas de sangre, en el espaldar de la cama yace un vestido de mujer con iguales sombras oscuras, y en el piso hay un zapato femenino y una peineta de estilo antiguo. La intensificación del hedor en un rincón del cuarto lo lleva a descubrir un agujero que alguien escavó en otra época y que no pudo tapar por completo. Introduce la mano y extrae una calavera, la que al caérsele de las manos, de varias vueltas sobre la alfombra polvorienta.
En ese instante un gigantesco vampiro sale del hueco y lo ataca con furia, dando unos chillidos infernales. Rogerio se defiende como puede, pero, al caérsele la linterna y quedar en lo oscuro, aquella alimaña, en quien Rogerio identifica al padre Félix, lo hiere en el cuello. Sin embargo, aun así el muchacho logra atraparlo y le retuerce la cabeza brutalmente con las manos, luego, sintiendo cerca de el a su perro, que no lo a abandonado en aquel apuro, le toca el hocico en la oscuridad y le pone dentro de el al murciélago para que lo acabe de titular
Tambaleándose, abandona la estancia y, ya en su cuarto cae sin conocimiento. Así estuvo por muchas horas, victimas de terribles alucinaciones. Sin embargo, unos redobles de campanas escuchadas muy a lo lejos, no obstante venir de cerca, lo despierta n y entonces oye que alguien próximo a su cama dice esta frase: ya llevan a enterrar al padre Félix, anoche, a las doce, murió estrangulado. Aquellas palabras le traen el recuerdo de lo sucedido en la habitación de su abuelo y, apresuradamente, se viste para ir a buscar a Luz, a quien encuentra tendida sobre un lecho mortuorio, cubierta de flores. En el cuello blanco de la muchacha era visible u a herida! LUZ! , grita Rogerio, y, una vez mas, cae al suelo sin conocimiento. Turcios (2008:10)

VI. ANALISIS CRÍTICO

Los temas del amor y la muerte predominan en las composiciones versificadas. Con relación al amor, el autor pulsa las consabidas notas del modelo romántico: manifestación apasionada del sentimiento; exaltación de la amada vista al trasluz del estereotipo idealizado (virgen, pura, hermosa y, generalmente, de blonda cabellera y tez muy blanca); desesperanza por el desencuentro o abandono; justificación de los celos, etc.

La tópica en torno a la muerte -que puede entreverarse en poemas o presentarse como tema central- también posee la atmósfera y el tono románticos: presentimientos nefastos; visiones anticipadas del fatal momento; amores absolutos rotos por la muerte; ataúdes y aves negras; días sombríos y brumosos; anhelos de morir, suicidios...


Además, Froylan Turcios en sus poemas trata el tema de la madre ("El mejor nombre"); textos de tema político ("Líneas"), marino ("Barcarola"), onírico ("Fue un sueño": cree ver al espectro de Julián del Casal), religioso ("A la fe"), patriótico ("A Honduras", "Patria").
Fue un cuentista de finos rasgos preciosistas, inclinándose a los temas violentos.
Publicó la novela El vampiro en 1910, cuyo tema gira alrededor de la muerte: su estilo era modernista y por esa razón la realidad no se ve reflejada directamente en la obra.




VII. VALORACION DEL ESCRITOR

FROYLAN TURCIOS

Fue un literato tenaz y fecundo y su producción polifacética, además hombre de
gran vitalidad que en la vida publica de su patria ocupo las mas altas posiciones y defendió la soberanía de honduras y de América, y proyecto jornadas brillantes a nivel continental, con un vigor espartano, en pro de la justicia, de la cultura y de la libertad gran vitalidad que en la vida publica de su patria ocupo las mas altas posiciones y defendió la soberanía de honduras y de América, y proyecto jornadas brillantes a nivel continental, con un vigor espartano, en pro de la justicia, de la cultura y de la libertad.

Fue ante todo sobre todo un divino esteta que rindió culto con perseverante disciplina y con profunda pasión en el tiempo y en el espacio a todo lo excelso a todo lo bello, a todo lo sublime, tomando como base entre otras las concepciones de Benedetto Crocce en su estudio de la estética como ciencia que trata de la belleza, y que nace como toda obra de arte de la propia cultura que es la que le da alas al vocablo y vida al pensamiento.

A mi juicio Froylan Turcios es el mas grande clásico de la literatura hondureña y uno de los gigantes del modernismo en América.
En una de las páginas de su conocida novela El Vampiro expresa: Un sutilísimo instinto de belleza dirigió nuestro gusto literario por la senda única de melodía y de pensamiento.

Precoz en sus aficiones literarias como apuntábamos antes, se dio a conocer desde muy joven por sus numerosas obras en prosa y en verso, novelas, libros de cuento y critica literaria y una labor inigualable en sus famosas revistas antológicas que aun se guardan como joyas en las bibliotecas de América y Europa y que constituyeron riquísimos manjares para los escritores y para los hombres de letras de su tiempo.
Froylan fue quien mas contribuyo y en una forma perenne y poderosa, al renacimiento de nuestra literatura y del sentimiento cívico en Honduras.

Froylan era una autoridad de nuestras letras .En sus poemas de gran espontaneidad lirica nos llama profundamente la atención su desbordante temperamento poético, y en sus prosas la limpieza de su estilo y su lenguaje inquietud espiritual lo llevó a figurar a la cabeza de su generación.

Fue un cuentista de finos rasgos preciosistas, inclinándose a los temas violentos. Froylán Turcios inició en Honduras en el siglo XX el género del cuento. Además de cultivar la poesía preciosista, elaboró sus relatos como filigranas estilísticas.

VIII. ARTE DE ESCRIBIR DEL AUTOR

En “El domador”, un relato que incorpora genialmente el elemento fantástico, Turcios parece acercarse a la sobriedad, al despojo del lenguaje preciosista y a la precisión de la narrativa postmodernista, aunque con un tema común del modernismo: la valoración de la existencia y el terror a la nada.

Ahora, es necesario destacar dos cuentos de Prosas nuevas, ya que ambos presentan circunstancias temáticas poco comunes en el escritor hondureño: “Vísperas de boda” y “Pareja exótica”. En “Vísperas de boda”, por primera vez, el autor hace uso del diálogo directo entre un personaje femenino y uno masculino, hasta entonces todas la voces de mujeres habían sido introducidas a través del narrador. Pero, en este texto, la mujer no sólo logra conquistar un espacio para su voz, sino que hasta se defiende con orgullo, cada vez que emplea la ironía para provocar más a su interlocutor. Es la primera vez también que el autor emplea con tanta claridad y humor el recurso de la ironía. Por supuesto, a Turcios le interesa destacar que Henrique con sus 50 años – y a pesar de su condición de burgués- se encuentra en una posición desventajosa a diferencia de Andrés, que es joven, y además poeta, por lo que también sale a relucir la oposición entre los valores materiales y los del arte.

En cuanto a “Pareja exótica”, no cabe duda de que este cuento constituya una buena muestra de una serie de patologías que salen a relucir en la mayoría de los relatos de Turcios, en los que se ven implicados un hombre y una mujer. Sin embargo, es posible que detrás de este cuento pueda encontrarse la influencia de dos de los escritores más admirados por Turcios y a quienes tuvo la oportunidad de conocer personalmente: el francés Rey de Gourmet y el belga Maurice de Maeterlinck. El hondureño se sintió impresionado por la obra de Gourmet, Física del amor, donde el francés propone una vuelta a la naturaleza en la explicación del amor, y tal retorno implica un encuentro no sólo con el origen salvaje de la especie humana, sino también con todas las formas animales. Maeterlinck, por su parte, propuso en su estudio Vida de las abejas una alegoría de las relaciones humanas, al atribuirles a tales insectos sentimientos como el rencor y el odio. Al escudriñar en la naturaleza para explicarse el amor entre los seres humanos, los naturalistas se dieron cuenta de que entre las pulsiones destructivas de los hombres y de los animales no había diferencia.
Así, el “felino ademán” de la mujer en “Pareja exótica”, la manera en que “rompe con los dientes el cristal” de la copa, y su risa diabólica que agita “los pájaros azules de su sombrero”, reflejan los símbolos de su naturaleza salvaje. Además, la forma excesiva en que se ensaña contra el hombre, ese “lacayo” que soporta pasivamente la agresión, no deja ninguna duda de que en ella se concentra la sustancia de la mujer fatal, que ha encontrado una forma más directa de destruir a su víctima.

Todos los cuentos de Prosas nuevas evidencian la gran capacidad de Turcios como narrador, la cultura ecléctica y cosmopolita que el hondureño había absorbido, producto de sus lecturas, su experiencia como editor de revistas de prestigio, su relación con grandes escritores de la época y sus viajes por América y Europa.


Un año después de haber sido nombrado por el gobierno de Honduras Encargado de Negocios en la capital francesa, Froylán Turcios publicó Cuentos del amor y de la muerte (1929), en la editorial Le Livre Libre de París. Este fue el último libro de cuentos que publicara en vida, y en él se encuentran recogidos todos los relatos de Hojas de otoño, Tierra maternal y la mayoría de Prosas nuevas, además de otras narraciones publicadas en revistas de Honduras y del extranjero.

A pesar de que en algunos relatos de Cuentos del amor y de la muerte como “Último día” y “La pasajera de los ojos verdes” se puede identificar todavía el tema de la mujer fatal, en la mayoría de las nuevas producciones incluidas en este libro se percibe un lenguaje despojado de los adornos preciosistas y de los tópicos del decadentismo, aunque, a veces, la oscilación entre modernismo y postmodernismo se presta a muchas confusiones. Así, “El mago” , podría clasificarse como postmodernista, tanto por el empleo de un lenguaje sobrio, como por el tema, en el que el hombre, a pesar del desencanto por la vida, decide aferrarse a ella; mientras que con “Felisa” , publicado diez años después, Turcios vuelve al tema del amor y de la muerte en la línea puramente decadente: el narrador protagonista y poeta, los paisajes otoñales y lúgubres, la mujer prerrafaelita, la enfermedad, la lucha contra el destino...
En todo caso, el desorden cronológico y la falta de fechas al final de cada cuento, en esta edición de 1929, presenta confusiones a la hora de determinar el contexto en que fueron escritos, y, por lo tanto, la evolución estética del autor. Algunos textos marcadamente modernistas, como “Fábula del crisantemo verde” y “La mejor limosna” que habían aparecido entre 1905 y 1906 , por no haber sido incluidos en libros anteriores, podría pensarse que fueron escritos después de 1914, cuando aparece Prosas nuevas.

En 1932 Turcios publicó también con la editorial Le Libre Libre Páginas del ayer, un libro de prosas, anécdotas, poemas en prosa y cuentos. Algunos de estos escritos ya habían aparecido en Hojas de otoño y en Prosas nuevas, otros fueron publicados en las revistas Atenea de Costa Rica y en Hispano-América de Honduras. De Páginas del ayer se han incluido cinco narraciones que, a nuestro criterio, pueden considerarse relatos, aunque hay muchos que, en su calidad de poemas en prosa, se pueden confundir con textos narrativos. Los textos escogidos son los siguientes: “El lunar”, “En la negra noche”, “Gaby”, “El último billete”, y “Momento supremo”. Detrás de “Gaby” se encuentra implícita la experiencia autobiográfica del autor, ya que el relato coincide temporalmente con sus dos viajes a París en 1906 y en 1920.
Es posible que el intento de Turcios, de publicar lo más importante de su obra en París, obedeciera sobre todo a un interés personal por rescatar sus libros, cuyas ediciones en Honduras habían sido escasas. A los 55 años, y con el modernismo ya superado por las vanguardias, resultaba obvio que la estética de sus nuevas publicaciones, que abarcaban textos desde 1904, debían tener muy poca cabida en los gustos literarios del momento. Su situación como escritor se hacía aún más difícil en París, donde en esos mismos años tres escritores latinoamericanos exploraban, desde distintas vertientes, en el campo narrativo: Miguel Ángel Asturias, con Leyendas de Guatemala (1930); Alejo Carpentier (1904-1980), con Ecu-Yamba-O (1930) y Arturo Uslar Pietri (1906-2000), Las lanzas coloradas (1930) . La amistad de estos tres escritores se vio enriquecida intelectualmente, y a pesar de que todos editaron sus obras en Madrid, la experiencia cultural parisiense los motivó especialmente a la búsqueda de lo universal en la realidad de sus países.

La mayoría de los cuentos que aparecen en esta sección fueron publicados en Costa Rica, en la segunda etapa de la revista Ariel, entre 1937 y 1943. “Un desventurado”, publicado en 1941, guarda impresionante similitud en cuanto a la temática y a procedimientos narrativos con el cuento “Rojo” de Rubén Darío, aparecido en 1892. De lo que no cabe duda, es que Turcios no le otorgó muchas concesiones a las corrientes posteriores al modernismo; al contrario se mostró renuente a cambiar su visión estética, como lo demuestra en el artículo “Escribir bien”, de 1938:

Con frecuencia leo en libros, diarios y revistas, que la prosa o los versos de tal o cual escritor o poeta son muy bellos, aunque su forma de expresión ya no está de moda, o que se halla rezagado, o que se escribe como se acostumbraba hacerlo a finales del siglo último, etc.,

En general los que se pronuncian así son jóvenes que hacen sus primeros ensayos en las letras y que buscan en vano su camino en una absurda anarquía que llaman vanguardismo y que consiste en despreciar todos los dogmas clásicos, procurando sorprender al lector con las hipérboles y las metáforas más extravagantes, con frenéticos saltos de acróbatas de la frase, destruyendo el verso en su ritmo melódico.

Así se defiende el poeta de una crítica que, como deja entrever, había sido dirigida contra él.
Obsérvese como defiende “el ritmo melódico” del verso, una de las cualidades fundamentales de la estética modernista. Sin embargo, la renuencia a incorporar a su escritura otras técnicas y otros temas, también resulta evidente en su narrativa de tema amoroso, en la cual persiste uno de los tópicos de fin de siglo más comunes en sus primeros trabajos: la necrofilia. Esto se puede observar en los relatos publicados entre 1941 y 1943: “Sombra lejana”, “Silencio campesino”, “Manos en las tinieblas”, “Celeste sombra” y “Doloroso amor” ; los mismos títulos aluden a su temática decadente.

La gratitud era uno de los sentimientos que Turcios más valoraba, de la misma manera que depreciaba la ingratitud: «No hay entre las perversidades humanas ninguna que me produzca mayor asco que la ingratitud. El ingrato es un ser abyecto y ruin, el más vil y miserable entre los miserables». El tema de la gratitud aparece en “Un príncipe”, “Gratitud espléndida”, “Una generosa estratagema”, y “El salvador” , publicados entre 1937 y 1941. En estos relatos, los personajes que realizan actitudes generosas a sus semejantes, al final se ven recompensados con grandes fortunas que los salvan de sus aprietos económicos. Algo de su vida habrá puesto Turcios en este tema, ya que en sus Memorias relata cómo en muchas ocasiones ayudó a otros a salir de situaciones difíciles, y algunas veces hasta a salvarles la vida. Ante la situación económica que atravesaba el poeta en sus últimos años, hubiera deseado que al menos uno de los muchos a los que había ayudado llegara un día, como uno de los personajes de “El salvador”: «Hermano querido: las deudas morales no pueden nunca pagarse; pero ya que esto es imposible me conformaré con devolverle aquella suma con los intereses de mi gratitud. En esta cartera encontrará usted cien mil dólares en giros y mi tarjeta con mi dirección en Nueva York... –Ojalá pudiera yo servirle en algo más...» . Cuando Turcios escribe este cuento, se encontraba enfermo y pasando por una precariedad económica que rozaba la miseria. La única recompensa que recibió fue la pensión de doscientos pesos mensuales que le otorgó el gobierno de Carías en 1940, y que le sirvió para sobrevivir los últimos tres años de su vida.
Fue un cuentista de finos rasgos preciosistas, inclinándose a los temas violentos. Froylán Turcios inició en Honduras en el siglo XX el género del cuento. Además de cultivar la poesía preciosista, elaboró sus relatos como filigranas estilísticas. Sus textos en prosa, influidos por el italiano G. D´Annunzio, se caracterizan por la pericia en la trama, el valor exacto y a la vez ornamental de las palabras y los finales inesperados o impactantes que marcaron luego buena parte del género en América Latina.

En el Vampiro Turcios emplea la preferencia, un estilo periódico es decir no cortado. Emplea frases largas con varios complementos de sujeto y varios complementos de predicado simultáneamente ya sea en grandes párrafos o en párrafos breves.

Es también muy característico en El Vampiro el empleo frecuente de los recursos poéticos, sobre todo el hacer descripciones de personas o de ambientes. Para el caso hablando de Luz, la novia de Rogerio, este la pinta así:”estaba peregrinamente seductora con su ligero traje blanco y la cabellera de tinieblas partida en dos bandas sobre la cándida camelia de la frente”.


La irresistible poeticidad de Turcios se nota asimismo en la adjetivación empleada por el en este libro, la que no solo es frondosa sino también extraída de repertorio básicamente lirico. Por ejemplo al describir la casona de los Mendosas, Turcios dice:”exornaban su exterior impotente exóticas gárgolas extravagantes sobre la bordadura rustica de la cornisa; y en el ancho zaguán era, en verdad, suntuoso, con sus gruesas pilastras de granito gris, coronadas de símbolos quiméricos, de sombrías imágenes eclesiásticas y de viejos escudos cubiertos de coronas y pañales.

En el Vampiro Froylan no hace este relato amoroso de una manera clara, inconfundible, sino que le introduce numerosos contenidos de misterio y de intriga. Turcios (2008:15)














CONCLUSIONES

• Luego de haber hecho mención de cómo el Modernismo se fue formando y cuales fueron sus características como corriente literaria, arribo a un pensamiento bastante positivo acerca del tema, creo yo que fue una corriente que tuvo, sin duda alguna, de exponente a Rubén Darío, y que si no fuera por su influencia el "Modernismo" no seria lo que hoy en día conocemos como un pensamiento totalmente mágico que toma del Romanticismo pero no entrega nada, ya que las corriente que le continúan poseen una ideología totalmente nueva y diferente. Asimismo lo que quieren lograr estas corrientes es apartar totalmente al Modernismo, objetivo que de alguna forma no logran ya que en la actualidad aun las famosas obras, como por ejemplo las de Rubén Darío, continúan siendo renombradas y apreciadas por la población en general.

• En Turcios los temas sentimentales no son tratados por si mismo, es decir no constituyen la razón del trabajo literario. Para Turcios esos temas solamente representan un motivo que le permite expresar opiniones respecto a los conflictos del hombre frente al mundo. Hay pues en las obras de Turcios una carga intelectual de mayor peso que la existente en las obras de Rubén Darío o en Becquer.Estos y otros autores enfatizan el factor emocional; sus palabras, extraídas del corazón, van también al corazón: por ello resultan dulces y tiernos en lo que escriben, pero nada más.






























BIBLIOGRAFIAS


Cárdenas, Galel. (2000)” Lengua y Literatura en la Enseñanza Superior.”Tegucigalpa: Argos.



González José. (1987) “Diccionario de literatos hondureños”. Editorial Guaymuras.
Tegucigalpa, Honduras.


Palomo Arita Manuel Carlos (1983) PANORAMA LITERARIO DE AMERICA Vida y Obra de “Froylán Turcios”
Editorial Universitaria. Tegucigalpa, Honduras


Turcios, Froilán. (1980) “MEMORIAS”. Editorial Universitaria.Tegucigalpa, Honduras.

Turcios, Froilán (2008) El Vampiro.BAKTUN Editorial. Tegucigalpa.

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